Gadir 241 a.C.- La guerra contra Roma ha terminado tras 23 años de lucha entre las dos potencias. Finalmente y tras tantos conflictos y tantas victorias cartaginesas, nos pesa propagar por la Península Ibérica que Cartago ha perdido la guerra contra Roma. Los latinos han conseguido construir una flota lo suficientemente poderosa como para arrinconar a nuestro gran sufete Amílcar Barca, y que este presentase su rendición en el presente año. Nos hemos visto obligados a abandonar completamente la isla de Sicilia y a pagar una pesada indemnización a la potencia italiana. La isla queda ahora en poder de Roma a excepción de la región del sur que queda en poder del aliado griego de Roma Hierón II.
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Panormo cartaginesa
Gadir 246 a.C.- Cartago ha vuelto a tomar la ciudad de Panormo. La reconquista de esta población supone el avance de nuestras fuerzas frente a la hostigadora Roma que se niega a rendirse en esta larga guerra. Y la victoria ha sido tras la llegada el poder de Amílcar Barca, un joven cartaginés que se ha puesto al mando de nuestras tropas sicilianas con tan solo 22 años de edad. Durante dos años, este joven soldado ha intentado llevar la guerra a la península itálica mediante ataques constantes a sus costas. Lilibeo nunca había resistido tan bien el asedio romano y Barca tiene intención de seguir con incursiones constantes por la isla.
Roma no sabe navegar
Gadir 249 a.C.- Una vez más la flota latina se ve sobrepasada por las fuerzas y conocimientos náuticos cartagineses. Roma ha vuelta a fracasar en su empeño por ganar esta guerra. La humillación de las huestes itálicas ha sido esta vez el intento de asedio al último reducto que queda en Sicilia, la parte de Lilibeo. Al mando de la flota estaba Publio Claudio Pulcro, apodado "el hermoso", hijo menor de Claudio el ciego y hermano de Apio Claudio Caudex.
En lugar de mantener el asedio a Lilibeo que llevan practicando estos años, decidieron atacar nuestra flota que estaba en Drepanum, un poco más al norte. Finalmente, y cuando Claudio confiaba en un ataque por sorpresa, nuestras tropas les vieron acercarse y la flota ha sido destruida. Se dice que las aves del sacerdote que llevaban a bordo no querían comer y que Claudio las arrojó por la borda diciendo que "Si no quieren comer que beban", en un alarde de falta de fe. Un acto que sin duda llenó de temor a sus hombres. Por este hecho ha sido juzgado por traición imponiéndole una pesada multa.
Roma se sumerge en la guerra
Gadir 250 a.C.- Cinco años después de la derrota de las tropas romanas en las misma puertas de la ciudad de Cartago, la guerra sigue su curso. Aunque es evidente la desventaja romana que ya ha mostrado su debilidad ante el mar en dos ocasiones. Cuando llegaron a Roma las noticias del desastre de Régulo, el Senado envió su flota de nuevo. Pero en esta ocasión de no les valió de nada su astucia puesta en práctica anteriormente para suplir sus básicos conocimientos marítimos.
Un marinero experimentado sabe reconocer la proximidad de una tormenta, pero no fue el caso de los romanos que les sorprendió en alta mar tras superar nuestros barcos que trataron de impedirles el paso. La flota romana fue destruida y miles de soldados murieron ahogados. Al llegar la noticia a Cartago se enviaron refuerzos, y hasta elefantes, a Sicilia. Pero Roma construyó una nueva flota en tres meses. Esta nueva flota zarpó hacia Sicilia y ayudó a tomar Panormo, pero fue sorprendida de nuevo por otra tormenta que la aniquiló al igual que a la flota precedente.
Así se sucede la Guerra Púnica para los que le pusieron nombre. El enfrentamiento se alarga más de diez años y los que han osado enfrentarse a la dueña del Mediterráneo, no se rinden. Algo que tarde o temprano pagarán caro, aunque el mar ya parece haber cobrado su parte.
La capital resiste el asedio romano
Gadir 255 a.C.- Cartago ha superado el asedio de Roma en las mismas puertas de la capital. El ejército al mando del cónsul Marco Antilio Régulo, apodado "el príncipe", ha sucumbido a los cartagineses dirigidos por el espartano Jánpito.
Tras el asedio que lleva poniendo en práctica Roma a nuestra capital, Cartago, la ciudad se ha visto obligada a escuchar al espartano Jántipo, quien culpa a nuestros generales y su incompetencia para comandar a las tropas de la Guerra Púnica. Así, el espartano ha conseguido formar un ejército con 4.000 jinetes y 100 elefantes para enfrentarse al cónsul Régulo. Un ejército que hubiera sido mayor si pudiesen volver las fuerzas que quedan en Sicilia. Un enfrentamiento que no se hubiera dado si Cartago se hubiera rendido, lo que estuvo a punto de hacer, si no hubiera sido por las duras condiciones que el cónsul imponía.
Lilibeo resiste el ataque latino
Gadir 260 a.C.- A pesar de la dura batalla naval en las costas sicilianas, la ciudad oriental de la isla ha sabido resistir el ataque latino gracias a la poderosa flota cartaginesa. Se confirman nuestras sospechas de que hace dos años los romanos consiguieron apoderarse de uno de nuestros quinquerremes, aprendiendo la fabricación de estas naves de cinco hileras de remos. Así han podido construir una flota semejante a la nuestra en tecnología, mientras que todavía no se pueden equiparar a nosotros en número ni en experiencia náutica.
Roma se ha caracterizado por su táctica a la hora de enfrentarse contra sus enemigos, y en esta ocasión no iba a ser menos. Unas pocas naves romanas fueron capturadas fácilmente, pero poco después salió el grueso de la flota del puerto, al mando de Cayo Duilio Nepote. De esta forma los barcos romanos maniobraron para situarse en paralelo a los nuestros. Esta no suele ser una posición favorable, ya que lo ideal era embestir lateralmente a las naves enemigas, por eso no nos preocupamos. Pero Duilio había diseñado unos palos con garfios en la punta articulados para caer sobre los barcos enemigos y sujetarlos así para permitir el paso de sus soldados a las naves ajenas y combatir en el propio barco como si de una batalla terrestre se tratara. Ante la sorpresiva táctica llevada a cabo por los romanos no tuvimos nada que hacer. El resultado han sido catorce barcos hundidos y treinta y uno tomados, pero contamos con muchos más navíos y Lilibeo continúa intacta.
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| Estructura de trirreme y quiquerreme. |
Cae Agrigento
Gadir, 262 a.C.- La ciudad de Agrigento, ha caído en manos romanas. Ha sido una gran derrota de las tropas latinas que se defienden con soltura en tierra, mientras que por mar nuestra flota demuestra su superioridad, tanto numérica como logística, con creces.
Es natural que en dos años que dura ya esta guerra con Roma haya caído la ciudad meridional de Sicilia sin el apoyo de los griegos, quienes se rindieron el año pasado. El último rey que quedaba en la Magna Grecia, Hierón II, claudicó frente al ejército comandado por Apio Claudio Cáudex, apodado el zoquete. De esta forma los cartagineses combatimos a los romanos en la isla con tal de defender su pertenencia a nuestro pueblo. Pocas posibilidades tienen los trirremes latinos frente a nuestros sofisticados quinquerremes en esta guerra que han acordado en llamar "púnica" ya que sigue llamándonos fenicios (poeni en latín).
Guerra contra Roma
Gadir, 264 a.C.- Adelantamos la edición de este diario de relaciones con motivo de lo que acontece a nuestra gran nación, y es que Roma, la ciudad que domina ciudades, la potencia latina, nos ha declarado la guerra. Cuando en Sicilia nos hemos aliado con los griegos para arrinconar una vez más a los problemáticos mamertinos, estos han pedido ayuda a la nación italiana y esta ha respondido presta a la petición de ayuda a sus hermanos italianos. Ahora, los últimos reductos de la Magna Grecia que quedaban en Sicilia se enfrentan una vez más a Roma en nuestra compañía por culpa de los soldados que dejó en la isla Agatocles.
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