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Amílcar llega a Iberia

Dishekel cartaginés con la efigie de Amílcar Barca.
Gadir 237 a.C.- Amílcar Barca ha llegado a Iberia, concretamente a Gadir, en compañía de su yerno Asdrúbal y su hijo Aníbal, para reclutar y entrenar aquí un ejército con el que derrotar a Roma en posibles futuros enfrentamientos, además de conseguir nuevos territorios tras los invadidos por los latinos que ya han conseguido dominar las tribus habitantes de Córcega y Cerdeña. De esta forma, y tras derrotar definitivamente a los mercenarios que amenazaban Cartago, Amílcar llega a Gadir con el consentimiento del senado para ampliar nuestras fronteras y hacer de esta ciudad su centro de operaciones. 

Amílcar no ha tenido problemas por ahora en su empresa de remontar el río sur, pero se ha complicado con algunos pueblos celtíberos como los turdetanos, descendientes de los tartesios, aunque les ha conseguido vencer matando a su caudillo Istolacio. Otro caudillo, Indortes, ha conseguido el apoyo de vetones y lusitanos y se han encaramado a las montañas del sur peninsular donde han creado resistencia. Pero no suponen un problema para Amílcar Barca que confiamos en que cumpla sus objetivos extendiendo la influencia de Cartago por toda Iberia. En cuanto a su hijo Aníbal, de nueve años de edad, ha venido acompañando a su padre tras haber cumplido una condición impuesta por Amílcar: jurar odio eterno hacia Roma.

Lilibeo resiste el ataque latino

Gadir 260 a.C.- A pesar de la dura batalla naval en las costas sicilianas, la ciudad oriental de la isla ha sabido resistir el ataque latino gracias a la poderosa flota cartaginesa. Se confirman nuestras sospechas de que hace dos años los romanos consiguieron apoderarse de uno de nuestros quinquerremes, aprendiendo la fabricación de estas naves de cinco hileras de remos. Así han podido construir una flota semejante a la nuestra en tecnología, mientras que todavía no se pueden equiparar a nosotros en número ni en experiencia náutica.

Roma se ha caracterizado por su táctica a la hora de enfrentarse contra sus enemigos, y en esta ocasión no iba a ser menos. Unas pocas naves romanas fueron capturadas fácilmente, pero poco después salió el grueso de la flota del puerto, al mando de Cayo Duilio Nepote. De esta forma los barcos romanos maniobraron para situarse en paralelo a los nuestros. Esta no suele ser una posición favorable, ya que lo ideal era embestir lateralmente a las naves enemigas, por eso no nos preocupamos. Pero Duilio había diseñado unos palos con garfios en la punta articulados para caer sobre los barcos enemigos y sujetarlos así para permitir el paso de sus soldados a las naves ajenas y combatir en el propio barco como si de una batalla terrestre se tratara. Ante la sorpresiva táctica llevada a cabo por los romanos no tuvimos nada que hacer. El resultado han sido catorce barcos hundidos y treinta y uno tomados, pero contamos con muchos más navíos y Lilibeo continúa intacta.

Estructura de trirreme y quiquerreme.

Cae Agrigento

Gadir, 262 a.C.- La ciudad de Agrigento, ha caído en manos romanas. Ha sido una gran derrota de las tropas latinas que se defienden con soltura en tierra, mientras que por mar nuestra flota demuestra su superioridad, tanto numérica como logística, con creces. 

Es natural que en dos años que dura ya esta guerra con Roma haya caído la ciudad meridional de Sicilia sin el apoyo de los griegos, quienes se rindieron el año pasado. El último rey que quedaba en la Magna Grecia, Hierón II, claudicó frente al ejército comandado por Apio Claudio Cáudex, apodado el zoquete. De esta forma los cartagineses combatimos a los romanos en la isla con tal de defender su pertenencia a nuestro pueblo. Pocas posibilidades tienen los trirremes latinos frente a nuestros sofisticados quinquerremes en esta guerra que han acordado en llamar "púnica" ya que sigue llamándonos fenicios (poeni en latín).


Guerra contra Roma

Gadir, 264 a.C.- Adelantamos la edición de este diario de relaciones con motivo de lo que acontece a nuestra gran nación, y es que Roma, la ciudad que domina ciudades, la potencia latina, nos ha declarado la guerra. Cuando en Sicilia nos hemos aliado con los griegos para arrinconar una vez más a los problemáticos mamertinos, estos han pedido ayuda a la nación italiana y esta ha respondido presta a la petición de ayuda a sus hermanos italianos. Ahora, los últimos reductos de la Magna Grecia que quedaban en Sicilia se enfrentan una vez más a Roma en nuestra compañía por culpa de los soldados que dejó en la isla Agatocles. 


Hegemonía de Roma en la península itálica

Gadir, 270 a.C.- Roma domina toda Italia gracias a las victorias en esta última década contra Pirro, rey de Épiro. Ha conseguido el favor de todas las tribus y antiguas ciudades del sur de la península y lo que anteriormente se conocía como Magna Grecia. Y también se ha ganado el respeto de los pueblos del norte, galos en su mayoría. Es reconocida como una gran potencia, aunque no se puede equiparar a la potencia y dominios de los que hacemos gala los cartagineses, dueños y señores del Mediterráneo occidental.

Las llamadas "Guerras Pírricas" no sólo han provocado el dominio de Roma en toda Italia, sino también la estabilidad en la isla de Sicilia, que tantos quebraderos de cabeza ha provocado a Cartago.  Los mamertinos han quedado recluidos y actualmente toda la isla es cartaginesa a excepción de la Siracusa. Ptolomeo II de Egipto ha querido firmar este mismo año un acuerdo de amistad con la república latina en reconocimiento a la importancia adquirida. Mientras que en Iberia la situación se mantiene estable.


Un siglo después

Ilustración sobre la famosa batalla de las Termópilas.
Gadir, 380 a.C.- Cartago sigue combatiendo a Grecia esporádicamente en la isla de Sicilia por ciudades que se alternan entre las dos potencias. Y es que, tras vencer una vez más a los persas, Grecia se ha convertido en una de las grandes potencias del Mediterráneo. Un siglo atrás quedan las batallas de las Termópilas y de Salamina, que les concedieron la victoria sobre Persia. Pero fue la llamada Tercera Guerra Médica la que ha concedido a Atenas el esplendor del que ha gozado hasta su enemistad total y absoluta con Esparta, lo que les condujo a una guerra entre las dos polis. Las Guerras del Peloponeso finalizaron con la victoria de Esparta sobre los atenienses pero su consecuencia ha sido el empobrecimiento de ambos bandos. Pero Atenas se ha logrado recuperar de tal desastre y Esparta sucumbió hace diez años a otra poderosa polis: Tebas. Incluso parece que ahora un territorio al norte de Grecia es el que está adquiriendo mayor protagonismo: Macedonia. De tal forma que las ciudades griegas de Sagunto y Ampurias siguen siendo prósperas y conviviendo en paz con los cartagineses que habitamos en el sur de la península. En cuanto a los pueblos iberos, tenemos una estrecha unión y muy buenas relaciones con ellos.

El fin de Tartessos

Situación de Tartessos en Iberia.
Gadir, 500 a.C.- La civilización de Tartessos ha sucumbido al devenir de los tiempos. Siempre será recordada como la de excelentes minerales. Famosa en todo el Mediterráneo por su cobre, comerció con griegos, etruscos y fenicios, como lo ha venido haciendo hasta ahora con Cartago. Es por ello por lo que los cartagineses creamos esta publicación con el ánimo de difundir que la desaparición de Tartessos no ha tenido nada que ver con nosotros ni con los intereses de nuestro rey Amílcar I. Al contrario, la proximidad con Gadir ha provocado la conmoción en esta ciudad, como tampoco se explica la noticia en la otra importante población cartaginesa, Malaka. Cabe destacar la figura de uno de sus últimos reyes, Argantonio; gobernante juicioso que provocó el esplendor de Tartessos. Esperamos que, mediante estas palabras, quede reflejada la noticia y llegue por nuestra mano a las otras poblaciones ibéricas, como las ciudades griegas de Sagunto y Emporión. Y sin menospreciar a los pueblos vecinos, celtas, iberos o celtíberos, en caso de que conozcan nuestra lengua escrita, también deseamos comunicarles lo sucedido. Con ese objetivo nace este diario de relaciones que procurará informar de la actualidad de la península ibérica y lo que para sus pobladores concierna, allende los mares si fuese necesario. 

Aprovechando la emisión de este aviso comunicamos a nuestros lectores la situación actual del Mediterráneo: Es tiempo de paz. Atrás quedan los días de gloria de Grecia, en los que provocó la caída de aquella ciudad de Troya, cuyo relato tanta fama ha adquirido. Y aunque aún mantiene gran presencia en los mares en comunicación con sus colonias en Mesina, Iberia o Massalia, ahora se ve asediada por Persia, una potencia emergente del este, cuya hegemonía y poder se extiende por el Mediterráneo oriental. En occidente se alza Cartago como civilización marítima por excelencia. Orgullosos descendientes de los fenicios, los cartagineses hemos conseguido aunarnos para prestar homenaje a la ciudad del sur del Mediterráneo que nos da nombre, la poderosa Cartago. En cuanto a Etruria ha presenciado cómo una de sus ciudades asesinó a su rey hace nueve años. Esta población  gobernada durante 250 años por siete reyes, primero latinos y sabinos, y más tarde por etruscos, se ha instituido en un nuevo orden social al que denominan res publica. La ciudad, fundada en el año 753 a.C. en la región de Lacio, se llama Roma.

Situación de las civilizaciones mediterráneas.